
Cordillera Cantábrica
La muralla que corre paralela al Cantábrico, con los Picos de Europa como su tramo más vertical y célebre.
La Cordillera Cantábrica recorre casi 500 kilómetros paralela al mar, de los Ancares gallegos al límite con los Pirineos. Es una montaña de contrastes: verde y húmeda en las vertientes bajas, abrupta y caliza en las cotas altas, con el Cantábrico como fábrica de nubes que condiciona cualquier salida.
Los Picos de Europa, el corazón vertical
Su tramo más famoso son los Picos de Europa, un macizo calizo que levanta paredes de más de mil metros a apenas veinte kilómetros de la costa. Ahí está Torre Cerredo, techo de la cordillera y de tres provincias a la vez, y el Naranjo de Bulnes, cuna del alpinismo español.
Más allá de los Picos
La cordillera reparte techos por casi toda la cornisa. La Curavacas preside la Montaña Palentina con una pirámide de cuarcita inconfundible; Peña Trevinca corona Orense en el extremo occidental, y el Mustallar lo hace con Lugo en la Serra dos Ancares, ya en terreno gallego de brañas y bosque.
La niebla manda
Aquí el tiempo se hace desde el mar y entra sin avisar. La orientación no es una habilidad complementaria: en la caliza de los Picos, con niebla, es la diferencia entre una jornada redonda y un problema serio. Track cargado, mapa y la prudencia de dar la vuelta si cierra, por muy cerca que quede la cumbre.
Techos provinciales de Cordillera Cantábrica
- Torre Cerredo (León / Asturias) 2649 m
- Curavacas (Palencia) 2524 m
- Peña Trevinca (Orense) 2127 m
- Mustallar (Lugo) 1935 m